Bronce patinado de fuerte impronta abstracto-matérica, articulado en una forma cóncava y envolvente que se abre en el frente como una cavidad orgánica. En su interior, una esfera parcialmente seccionada dialoga con un segundo elemento curvilíneo, creando un juego de tensiones y contrapesos que rememora los temas recurrentes del artista: el nudo, la interioridad, la estructura oculta de las cosas. La superficie, irregular y vibrante, presenta la típica trama sígnica de Scanavino, donde incisiones, rasguños y modulaciones de la pátina construyen un paisaje plástico de gran intensidad. La obra une rigor constructivo e inquietud poética, evocando un núcleo protegido, un caparazón, un lugar mental. Escultura de notable presencia, ideal tanto como pieza de colección como elemento escultórico para ambientes contemporáneos.