San Antonio de Padua con el Niño Jesús. Óleo sobre lienzo, 60 x 81 cm. Ámbito de Stefano Maria Legnani, llamado "il Legnanino" (Milán, 1661 - 1713). La pintura representa a San Antonio de Padua en el acto de sostener al Niño Jesús en sus brazos, siguiendo una de las iconografías más queridas por la tradición cristiana. La escena se inspira en una visión mística que, según la leyenda, el santo tuvo durante la oración, en la que el Niño Jesús se le apareció y se posó en sus brazos. Vestido con el típico hábito franciscano, símbolo de humildad y devoción, San Antonio a menudo se representa con otros atributos iconográficos, como el lirio, símbolo de pureza, y el libro, que evoca su sabiduría teológica y su habilidad en la predicación. Esta imagen pretende subrayar el vínculo íntimo entre el santo y Cristo, e encarna valores de dulzura, ternura y profunda espiritualidad. El tema tuvo gran éxito durante la época barroca, pero también está presente en numerosas obras del Renacimiento y de la pintura devocional popular.