Refinada composición que representa el belén napolitano. El grupo escultórico de la Sagrada Familia está inserto en una edícula arquitectónica definida por dos columnas estriadas con capiteles corintios finamente elaborados en madera dorada, cuyos fustes enmarcan una pared texturizada de corcho y estuco. La Virgen está representada con una túnica carmesí y un manto azul polvo de pliegues fluidos, mientras que San José está envuelto en una voluminosa capa color ocre. En el centro, el Niño Jesús reposa en un pesebre, punto focal de toda la escena. Todas las figuras tienen ojos de cristal. Siglo XIX.