Este icono ruso de San Miguel Arcángel, procedente de la región de Vladímir y datado a principios del siglo XIX, es un ejemplo perfecto de la compleja simbología escatológica y triunfal propia del arte ortodoxo. Realizada en témpera al huevo sobre tabla, mide 35,8 × 32 cm.
San Miguel se representa al galope sobre un caballo rojo llameante, en un gesto solemne y regio, típico de las representaciones angélicas de defensa y victoria. El Arcángel porta consigo cinco símbolos fundamentales, cada uno cargado de significado teológico:
La trompeta, con la que anuncia el Juicio final;
La espada, símbolo de justicia y poder divino;
El libro cerrado, que guarda los misterios de Dios;
El incensario, con el que purifica el mundo a través de la oración;
Y el arco iris, puente celestial entre lo creado y lo increado.
En la parte superior del icono, Dios Emanuel aparece entre las nubes, joven y glorioso, bendiciendo: es el Logos preeterno que guía la intervención celestial en la historia humana. Desde el cielo, su voluntad se refleja en la acción del Arcángel, mensajero y guerrero divino.
Bajo el caballo se ve una ciudad sumergida en el mar, símbolo del castigo infligido a las fuerzas del mal, y junto a ella un mazo llameante, alegoría de la justicia divina que golpea la iniquidad. A los lados de la escena, como intercesores, se representan San Juan Bautista y Santa Anastasia.